El descontrol de nuestros demonios

Aunque creamos que nuestros rivales más peligrosos son aquellos jugadores indescifrables que están en la mesa, o la varianza, o hay unos que culpan hasta el mismo dealer. Obviamos que nuestro mayor enemigo, usa nuestra ropa, está en nuestros zapatos y toma nuestras decisiones. Nuestro mayor enemigo en una mesa de poker, somos nosotros mismos y el momento en que más daño nos hacemos, es cuando dejamos que nuestros demonios internos tomen el control.

Perder la cordura y dejarnos llevar visceralmente por nuestras emociones nunca ha sido un buen plan a largo plazo en ningún campo de la vida. En el poker, esto recibe el nombre de TILT, y es un demonio anónimo que crece en silencio dentro de nosotros y que se manifiesta sin permiso y siempre nos llevará al límite de las emociones. Y allí justamente está su gran enganche. 

El TILT, es como un emisario de la ludopatía, que le maneja muy bien su merchandising. Enceguece a la víctima, la lleva a chocar de frente con la euforia y la fortuna, y para algunos esa sensación de riesgo resulta muy agradable a corto plazo pero muy dolorosa al final del camino… Y para otros resulta maravillosa, para quien te quita las fichas.

El TILT, tiene algunos detonantes importantes. Un Bad Beat en el river, suele ser su caldo de cultivo. Pero una mala lectura en un pozo importante también podría provocarlo. Una mala racha de liga por un período largo, pudiera hacer que aparezca. El sueño o el cansancio usualmente desembocan allí… Como verán el descontrol interno no obedece a una receta particular, puede activarse en cualquier momento y las consecuencias suelen ser muy negativas. 

El poker aunque pareciera a simple vista un juego de azar, está lejos de serlo, su estructura contempla una infinidad de detalles estadísticos que lo convierten, en lo que es. Una disciplina mental.

Se dice que la paciencia es un gran aliado en una mesa de poker, y el TILT se convierte justamente en la ausencia total de ello. Pero lo más grave del TILT no es que aparezca. Sino su tiempo de acción y lo complicado que es hacer que se vaya, una vez que ya tomó forma y espacio dentro de ti. 

El TILT no es algo que algunos tienen y otros no, todos alguna vez, hemos atravesado ese camino. La gran diferencia que existe, entre los unos y los otros, es que hay quienes lo reconocen a tiempo y trabajan mentalmente para controlarlo y volver a la calma… Y los que se van por el camino más fácil, se dejan llevar por el momento, ponen la adrenalina a millón «y que pase lo que tenga que pasar». 

El TILT pudiéramos decir que es una sátira de la esencia del póker, es como un familiar tóxico, del cuál no puedes divorciarte pero si que puedes elegir alejarte de él. 

En este artículo no solo queremos demostrarte cómo se viste el TILT, y cuál es su modus operandis, sino también advertirte de su presencia omnipresente, para que sepas que no te sientas mal si aparece, lo contrario, mientras más pronto sepas que está al acecho más posibilidades tendrás de controlarlo. 

Haz lo que tengas que hacer pero no dejes que te domine. Párate de la mesa, coge aire fresco, respira y aspira, medita, haz yoga, pero apartarte de su oscura sombra.

Para cerrar te dejaremos unos tips, para que reduzcas al máximo sus posibilidades de aparecer:

Si estás tomado, no juegues.

Si estás estresado, no juegues.

Si estás cansado, no juegues.

Si crees que el mundo está en tu contra, no juegues. 

Sino has dormido bien, no juegues. 

Igual, siempre tendrás la oportunidad de ser un buen samaritano y dejarte arrastrar por el, total, siempre habrá alguien que te lo agradecerá… Todos, cualquiera, menos tú mismo. 

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Heitel Alvarado
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